¿Qué te pasó, Pablo?
Mira lo que dice 2 Corintios 11:1-3 “¡Ojalá me toleraseis un poco de locura! Sí, toleradme. 2 Porque os celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo. 3 Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo.”
Vemos en otro escenario con los filipenses a un Pablo que da su supercurrícula como orgulloso israelita con doble nacionalidad, judía y romana; educado a los pies del gran maestro de su tiempo, el piadoso Gamaliel; celoso de la ley; y en esta carta a los Corintios encontraremos a un hombre que parece en crisis existencial hablando con profunda frustración e impotencia ante las inconstantes incongruencias de los seguidores de Jesús que se convierten pero no se dejan discipular para ser fieles.
Después veremos otro cuadro donde narra las consecuencias de su apostolado, al ser perseguido y vituperado por causa del nombre de Cristo. Todos estamos expuestos a sufrir por hacer lo correcto, cumplir nuestro llamado no nos exime de impuestos y gravámenes emocionales, sociales, financieros, familiares, etcétera. Pero se trata de decidir mantener los ojos en el galardón que es DIOS.