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¿Qué te ha pasado? (3)

Nacer - ¿Qué te ha pasado? (3)

Nacer

Los duelos son parte del paquete de la vida. Cuando nacemos perdemos la dependencia total del claustro materno, nuestro entorno seguro donde no nos preocupábamos de nada; la comida y el oxígeno llegaban por sonda, todo estaba cien por ciento controlado por el diseño divino para que, al nacer, estrenáramos los pulmones; el comité de bienvenida nos saca de la nariz y boca flemas y, para finalizar la feliz recepción a la vida en la carne, nos dan un primer golpe, la famosa nalgada “pa’ que llore el chiquillo” o el recién nacido.

Nacer trae pérdidas inherentes, obvio dolor y, muchas veces, sufrimiento fetal. Así que es necesario, vital y trascendente entender el dolor como un aliado que si no te mata, te hace fuerte. Echemos a volar la imaginación para visualizar diferentes momentos de la vida de Pablo; comenzamos con él en crisis donde está con los de Corintio al imite, me lo imagino jalándose el cabello: TOLÉRENME  UN POCO DE LOCURA porque yo les he aguantado muchos disparates, deserciones y una y otra vez anunciándoles las buenas nuevas de salvación por la fe en el hijo de Dios, y ustedes regresan a querer justicia por las obras.

¿Por qué no podemos recibir amor? ¿Por qué nos cuesta tanto aceptar un regalo sin haber pagado o sin comprometernos a pagarlo? Porque es un regalo dado por buena voluntad.