Tú puedes decidir
Después de hablar de la alegría, la felicidad y libertad emocional como un derecho que debes aprender a vivir, expresar, validar y defender, vamos a hablar de nuestras historias y el dolor como un maestro.
Tú puedes decidir hacer del miedo, la ira, la culpa, la vergüenza, la soledad, la discapacidad física y la pérdida de cualquier preciado bien humano, animal, material, social, financiero, etcétera, hacer de esas heridas y cicatrices medallas de honor y maestros de la compasión, la humildad y la sororidad.
Quiero usar como modelos de esta serie de fin de año a unos ilustres y muy conocidos personajes de la historia hebrea que se encuentran en la Biblia. Empezaré con Sáulo de Tarso quien, de ser el gran maestro, soberbio y celoso asesino por defender sus creencias, llegó a ser un mártir seguidor de Jesús de Nazaret; de quien persiguiera a sus discípulos para llevarlos a la cárcel y aun los asesinó a sangre fría con genuina sed de honrar su religión. Sáulo, mejor conocido al final de sus días como el apóstol Pablo, entregó su último aliento a Jesucristo, el hijo de Dios, anunciándole resucitado, glorificado y coronado Rey de reyes, Señor de señores, único y suficiente Salvador del mundo por la gracia a través de la fe.