Menú Cerrar

Reescribe tu historia (4)

Actitud

4 – Actitud: Lo único que depende de ti y marcará la diferencia en todo.

Quién eres hace la diferencia, sin importar cuánto o cuántos lo aprecien y te lo agradezcan; eres quien tú decides ser, en la medida de tu fe en ti, porque Dios ya cree en ti, él te creó a su imagen con un potencial que va más allá de los cielos, que por cierto allá te cuidan, te celebran y están expectantes de cuando te decidas a amarte, apreciarte,  sonreírte, arreglarte para ti. Sí, de ti para ti, porque decides creer que eres una chispa de su esencia divina en la tierra.

No importa si estás rodeado de gente o a solas contigo, lo importante es aprender a estar contigo sin miedo, sin complejos, sin reproches ni culpas; no tengas miedo a tu voz, escúchate, escucha tu cuerpo, es la casa de tu verdadero yo. Cuando duele la garganta piensa qué no te atreviste a decir y se quedó ahí inflamándote de frustración; atrévete a hablar con la persona correcta, en el momento oportuno y con el mensaje certero para resolver, reconciliar o negociar, no para contender o reclamar, porque muchas veces comprobé que salirte con la tuya no siempre es ganar, aprende que en cada roce o desacuerdo debe ganar la relación. En primer lugar contigo mismo, por una conciencia limpia de culpas y vergüenza. Dios no te condena, él te hizo humano, falible, perfectible y  tan frágil como una onda de mar, que solita puede parecer insignificante, pero sabe que es parte del océano y eso hace la diferencia para asumir su dignidad con honor. Eres parte del universo, una luz en la oscuridad, pero no estas solo: aprende a validar lo que sientes, a luchar por lo que crees, a negociar lo que quieres pero desde el amor a Dios, a ti mismo y a tu propósito de vida. La motivación, el carácter y la pasión son afectados por terceros, pero la actitud sólo depende de ti. Tienes todo, sólo cree en ti.