3 – Pasión: Resucita tus sueños
El tercer eje rector es descubrir qué te apasiona, qué disfrutas hacer, para qué tienes facilidad; la gente lo nota, y aun sin que te paguen lo haces por gusto; descubre qué te hacía soñar en grandeza, cómo querías ser conocido cuando fueras grande, desentierra tus talentos y ponlos a trabajar. Te necesitamos, eres muy importante, eres irreemplazable.
Desafortunadamente mucha gente en el entorno familiar, escolar, social, aun en la iglesia y el trabajo, no van a recordar las muchas cosas que hagas, pero van a atesorar siempre cómo los haces sentir, simplemente por ser tú mismo: alegre, sensible, ocurrente, discreto etcétera. Piensa por favor, medita, ¿cuándo dejaste de soñar y qué sueño enterraste? Ya no por qué o quién tuvo la culpa, sino cuándo renunciaste a eso que te hacía sentir súper estrella; por escuchar tanta crítica y menosprecio te creíste esa mentira del engaño: “Dedícate a otra cosa”, o la trillada “si te dedicas a eso te mueres de hambre”. Siendo realista y sin vacilar, qué sueño necesitas desenterrar como avivando el carbón de una fogata que humea; aún puede avivarse el fuego soplándole o agregando nuevos leños; encuentra gente que ama lo que amas, que se ha realizado, y cosecha éxitos con ello para crearte referentes que te inspiren; nunca dejes de estar aprendiendo sobre eso, aunque culminaras estudios profesionales: siempre habrá un postdoctorado para llevarte a ser experto.
Nuestro cerebro guarda todo lo que se repitió por mucho tiempo y crea códigos de comportamiento, de vestimenta, de miedo, de resistencia, etcétera. Rompe el silencio, habla de lo que te vulneró y luego junta tus pedazos y preséntaselos a tu Creador, él es el alfarero experto en modelar nuevas y mejores vasijas a partir de las fracturas.