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Reescribe tu historia (5)

Reinventarse

5 – Reescribirte para reinventarte

Una vez que aceptamos que vivimos y sufrimos episodios de dolor a lo largo de la vida, incluso desde cómo fuimos concebidos, si nos planearon, si nuestros padres se amaban o jamás volvieron a verse, cómo sustentaron las necesidades básicas (cuidadosos y a tiempo o cero atención y con hambre, rozaduras y frío), entonces entenderemos que  no ha sido nada fácil desde el inicio. Por eso somos como somos, seres humanos perfectibles, totalmente semejantes a los demás. ¿Has oído el refrán “caras vemos, corazones no sabemos”? Pues también aplica “caras vemos, sufrimientos no sabemos”, “caracteres juzgamos pero sus historias desconocemos.”

No nos vamos a estacionar en las excusas, como dijera el príncipe de la canción: “soy así, así nací y así me moriré”. Vamos a ver una técnica muy sencilla de auto terapia afectiva. Se trata de ubicar el problema fuera y separado de ti, despersonalízalo. Yo lo llamo el tercero en discordia.

Por ejemplo: odio que me griten, no tolero los gritos de la gente. Elimina el a mí; la gente grita y no te lo apropies a tu cuenta. No soporto que me miren feo: la gente trae muchas cosas en la cabeza, incluso tú puedes azotar con la mirada aun con el látigo de tu desprecio por pasar por alto a alguien sin darte cuenta. Lo correcto es decir: hay miradas que matan y otras que acarician, pero sal de la ecuación; no te lo pongas como un vestido de rechazo hacia ti, ese es el más grande engaño a resolver. Tu mente trabaja con un intruso que se apropia de todo lo que ve y te quiere hacer sentir lo que no merece: emociones a título personal.

El tercero en discordia es el problema. tú no eres el problema, tú no eres amargura, tú no eres ira, tú no eres tristeza; el problema es el problema. Descubre la emoción que está generando un malestar o conflicto interno, luego sepáralo de ti y dale un nombre sin personalizarlo: el rechazo, la vergüenza, la culpa, el desorden, la impuntualidad, la indolencia, el malhumor, etc.

Reescribe tu historia en tu narrativa interior desde la neutralización del tercero en discordia, para que entonces puedas expresar fríamente, sin cargas emocionales, hechos que describan realmente cosas, no emociones, interpretadas desde el dolor; así te vas a reconstruir moralmente, dejando de ponerte los sacos que nunca fueron para ti o los zapatos de otros.

Ejercicio: piensa en las 5 emociones más difíciles de manejar, imagínalas como algo, dales forma, color, olor, tamaño y hasta sonido: mételos a una televisión en forma de caricatura o tira cómica Marvel, despersonalízalos de ti, sepáralos de tu yo, no son parte de ti, son emociones solamente, entonces podrás verlos desde la óptica correcta como si te quitaras las capas de mendicidad y descubres tu vestidura de nobleza, que estaba siempre ahí pero no se veía porque te revestiste de una y muchas capas de engaños emocionales que no son tú.

Reinvéntate, date permiso de reír, pasear libremente en un parque, caminar descalzos en un jardín, deja de reprimirte; los que de niño te dijeron que te callaras, que no te movieras tanto, que no hicieras ruido, etcétera, ya no están, y esos ecos de sus látigos represores son ecos que debes dejar desaparecer, sustituyéndolos con nuevas afirmaciones, con aceptación, afirmación y aprobación personales de ti para ti.

Soy hijo del rey del universo, creación del Todopoderoso, soy imagen y semejanza del Dios de amor que hizo los cielos y la tierra, soy luz porque él es la luz verdadera. Yo le creo a Dios.