La respuesta
La respuesta más importante que deberás dar a lo largo de tu vida es si le crees a Dios, que te ha mostrado su amor en que, siendo un pecador, su Hijo Jesucristo te amó de tal manera que tomó tu lugar en la cruz, para que por la fe en él recibas perdón y la promesa de una morada celestial en la eternidad.
Isaías 53 narra la pasión del Mesías en su dolorosa obra redentora y comienza con la pregunta del Padre eterno a los mortales perdidos en la tierra: ¿Quién ha creído a nuestro anuncio? Y ¿sobre quién se ha manifestado el brazo fuerte del Señor?
YO CREO EN DIOS, YO LE CREO A DIOS Y SOBRE MI VIDA SE HA MANIFESTADO SU PODER
El brazo poderoso de Dios se mueve por la fe que nace del amor. Decide amar tu vida para que puedas creer que eres un propósito glorioso, no una casualidad, ni un número del censo poblacional. Decide responderle a Dios: creo, ayúdame a conocerte más; creo, enséñame a amarte y vivir en tu amor para cumplir mi propósito en la tierra.
Cree en ti después de decidir creerle a Dios, porque no hay nadie en el planeta más importante que tú para tu creador, así que debes darte valor, relevancia y la importancia que mereces; ten autoempatía, autoestima y autovalidación por lo que Dios dice de ti y, más aún, por lo que él ha hecho por ti. Dios no quiere una eternidad en el cielo sin ti a la mesa, sin tu voz en los coros celestiales cantando aleluya y gozando de las promesas de consuelo, restauración y restitución de todas las cosas que en la tierra te afligieron por un momento; regálate este fin de año ESPERANZA en un mañana construido desde la fe en un amor limpio, puro, real e incondicional.