No todo ha sido malo, rescata las memorias felices
Todos hemos crecido en hogares imperfectos, algunos con padres quizá rotos, otros con estilos de crianza tóxicos, tal vez algunos con calor de hogar y estabilidad en la mayor parte del tiempo, pero nunca absolutamente perfectos. Negar los errores de los adultos cuidadores o exagerar con una generalización las fallas, ambas son trampas que nos atrapan en la negación que no permite una mirada de compasión al adulto roto, y mucho menos de autoempatía hacia nosotros mismos.
Quiero invitarte a evaluar tus recuerdos, escudriñar las memorias débiles de los buenos momentos, te aseguro que no todo fue malo. Hubo alguna persona del círculo familiar, aunque no del núcleo, tal vez cercana aunque no familiar, pero hubo manos amables, voces dulces que acariciaron el alma y nos generaron días o momentos con arcoiris entre tantas temporadas grises.
Esos recuerdos merecen la pena trabajarlos para desaprender la victimización y auto conmiseración, y construir un nuevo yo libre del desamor a ti mismo.