Decide renovar tu autoconcepto y valorarte según Dios.
Eres lo que tu creador dice de ti, vales lo que tu diseñador firmó por ti. Leíste bien: tienes una firma de autoría intelectual con tinta roja de sangre derramada en la cruz. Tu creador es Dios y tu diseñador es el hijo de Dios.
Todos nos perdemos en vanas maneras de pensar, creer, vivir, y venimos heredando patrones de dolor, error, horror y desamor, pero ese pasado de nuestras generaciones es como escombros pesados de los que te debes deshacer para crear tu propio parteaguas, dejando de creer en lo que religiosamente comulgues y comenzando a creerle a Dios.
Cada día hay nuevas misericordias para solventar los errores humanos naturales y hacerlos aprendizajes que dejen huellas de su bondad por el cambio de vida personal que experimentas día a día, sonreírle a la vida, hacer que otros volteen a ver al cielo por una esperanza y dejen de creer que el suelo era su destino final.
Vive, renuévate, reinvéntate, redescúbrete y canta himnos de victoria porque Dios y tú son mayoría.
Metamorfosis emocional es hacer de tus heridas cicatrices como medallas de honor, que testifican tus victorias.