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A mi Dios le indignan los abusos contra inocentes

Sanando el duelo por abuso (1)

SANANDO EL DUELO POR ABUSO (1)

El abuso lamentablemente se ha normalizado, porque todos en algún momento de nuestra historia lo hemos sufrido en el hogar, por padres estresados, hermanos mayores celosos o hermanos menores hiper consentidos, abuelos intransigentes, tíos o primos inadaptados que se sobrepasaron diciendo que era un juego o una broma.

Así que si la primer escuela de la vida que es la familia fue intensiva aprendimos a ser abusadores por defensa propia o venganza como agresión pasiva, nos convertimos en estudiantes ingobernables por la resistencia al abuso doméstico descargamos ira y frustración con quienes no son responsables primarios en escenarios ajenos al origen del abuso y así se crea el tejido social enfermo de dolientes del abuso que al atravesar por las dos posiciones del abuso: víctimas y victimarios confundimos amor con control, porque eso sí, nos dicen es por tu bien; nosotros mismos jugamos a decir pégame pero no me dejes, vemos cientos de parejas controladoras y padres gritones, golpeadores y un circulo vicioso sin final que cada vez es peor.

  1. Abuso es el uso ilegal de algo o alguien, es tomar sin derecho o consentimiento, es el trato inapropiado a un ser vivo o cosa para obtener un beneficio indebido o injusto.
  2. Tipos de abuso: maltrato físico o verbal, lesiones, agresión, violación, prácticas injustas y delitos.

Ya sea que sufrimos o practicamos abuso de la confianza o los derechos de alguien más, personas físicas, morales, incluso sobre cosas o seres vivos, inevitablemente llegaremos al colmo de perder de vista que la víctima fatídica al final somos nosotros mismos. Sí porque aprendimos un amor que no es amor es abuso, un abrazo que en realidad era manoseo que nos hizo sentir vergüenza de nuestro cuerpo en desarrollo, caricias que fueron golpes y de pilón con el lema trillado y fuera de orden “un es por tu bien” pero fue vileza, violencia física, verbal, psicológica o sexual.

La buena noticia que estaremos analizando semanalmente en este tema de agosto es que sí se pueden romper ciclos de violencia, sí podemos liberarnos del lastre y reconstruir nuestra autoestima de tal forma que soltemos lo que nos daña, aprender a dejar ir sin culpa lo que nos esclaviza, denigra o desmoraliza, lo que sea que no produzca bienestar, satisfacción y un sentido de placer por estar vivos cada mañana. No podemos cambiar el pasado, pero si podemos tomar responsabilidad de lo que nos toca para construir un mañana mejor, con libertad para abrazar la felicidad que por derecho divino nos corresponde, celebrar logros hasta construir nuestros depósitos de auto motivación.

Para vivir cada día como una aventura extraordinaria, tenemos que ir aprendiendo a asumir responsabilidad de lo que nos corresponde, lo que sí depende de nosotros cambiar como actitud, auto sabotaje intelectual, auto descrédito verbal hasta volver a sonreírle a la vida sin importar quién nos corresponda. Yo le sonrío a la vida porque la vida o es algo o alguien en la tierra es Dios, para mí es mi creador y creo que él es mi fan número uno, mi porrista interior, mi socio mayoritario para invertir todos los recursos del cielo en mi favor, creo y no es tema religioso, que el cielo no conspira en mi contra sino todo lo contrario, por eso decidí sacar de la maleta, o mi equipaje de viaje diario todo lo inútil que solo es peso muerto, me refiero a lo que no depende de mí cambiar, entonces y solo entonces puedo tener altas expectativas del mañana, un día a la vez pero llevando mis pasos en este viaje del día a día, minuto a minuto, batalla por batalla pero con la mochila emocional ligera.