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Crea tus finales felices (2)

Los finales felices sí son reales

Los finales felices sí son reales

Si pudieras elaborarte unos diplomas por tus logros de supervivencia, resiliencia y autosuperación, ¿que escogerías para reconocerte? No todo ha sido malo, pero tu cerebro tiene un archivero de recuerdos clasificados que se llama “memoria”, que guarda en carpetas absolutamente todo, clasificado por el tipo de emociones vividas, y se van formando neuroasociaciones de todos tus recuerdos: felices, infelices, alegrías, sustos, tristezas, logros, vergüenzas, temores, amor, amistad, etc.

Las memorias pueden ser buenas o malas y desafortunadamente las memorias malas, como el pan que se añeja, hace hongos que contaminan con su verdor a los otros panes que estén en contacto sin importar su frescura. Así, las memorias buenas se van encapsulando por todo el hongo tóxico de las memorias de dolor, que nos oprimen el pecho y comprimen los recuerdos satisfactorios, de tal manera que parece que nos ha llovido sobre mojado y sólo nos ha tocado vivir maltrato, abuso, abandono, injusticias, humillación, etcétera; porque las memorias a largo plazo con recuerdos infelices suplantan a las memorias felices, que serán olvidadas pronto. ¿Recuerdas al icónico personaje “Dory” de la película de Disney y Pixar “Buscando a Nemo”? ¡Qué angustia y fractura continua al perder las memorias a corto plazo y olvidar los nombres de tus nuevos amigos, los compromisos acordados en favor de la vecina, amiga o comunidad!

Las memorias son muy importantes en nuestra salud mental y emocional, y se pueden tener memorias episódicas, donde recuerdas clara, nítida y detalladamente ciertos momentos, escenas y fragmentos de tu vida. Otro tipo son las memorias semánticas, donde sólo recuerdas conversaciones, pero palabra por palabra, como quien cuenta centavos, mas no se recuerdan detalles en torno al lugar, evento y contexto. Asimismo, hay memoria fina o burda, donde la precisión puede ser extraordinaria o muy ambigua, pero de todas estas características hay algo que las hace útiles o inútiles y se trata de la disponibilidad para su recuperación: si no las puedes recordar, no abonan ni ayudan en lo absoluto. Creo que es bueno, muy bueno, que olvidemos algunos recuerdos de dolor, pero siempre y cuando los hayamos reconciliado, sanado y soltado para que no empañen nuestro poder de sonreírle al mañana.