No tengas miedo a encarar de frente al dolor. En cualquier área, lo único que comunica es que necesitas poner atención a algo que necesita hacerte mas fuerte. Por ejemplo, cuando se trata de una muela, tu mordida será mas fuerte cuando el dentista la empaste o limpie de caries, o incluso aplique endodoncia. Duele, sí; fastidia el ruido de sus instrumentos chilladores, pero la mordida será sin molestias después. O si es un tobillo, cuando lo atiendas con vendas, terapia de frio calor, o lo que el fisioterapeuta experto prescriba, al sanar tu pisada será mas firme, segura y fuerte.
Haz escuchado que cuando una fractura de huesos se repara por si sola, una vez acomodado por los traumatólogos la férula o yeso según el caso, el propio organismo recubrirá de calcio el lugar de quiebre y el envoltorio de la soldadura será un calcio reforzado que nunca jamás volverá a quebrarse en ese mismo punto. Hemos aprendido el término antifragilidad, si lo leíste en mis blogs anteriores. Se trata de una capacidad de renovarse, tonificarse, versión mejorada, reconfigurarse o resetearse después del dolor con más capacidades desarrolladas a partir de transitar el proceso de dolor, por ejemplo el sistema muscular, con rutinas del gimnasio adecuadas, constantes y progresivamente mas intensas. Al principio duele mucho la parte sometida a presión, sean piernas, abdomen, brazos etc. Pero después de una semana el dolor se tranforma en tonificación vigorizante, la flacidez en tono muscular macizo, y el desgaste inicial ahora es una resistencia lograda por el acondicionamiento físico después de un hábito saludable haciendo ejercicio.
Todos podemos conquistar nuevas libertades de acción o expresión cuando atendemos lo que comunica el dolor. En lo emocional, cuando el dolor de la soledad nos desgasta, necesitamos abrir la puerta a nuevos comienzos de socialización, convivir con nuevas personas, crear tu club de amigos de tejido, lectura, estudio, cocina, remedios naturales para cualquier asunto, dibujo, arte o deporte, juegos de mesa. Reinventarte es el desafío, la conquista de tu libertad para ser tú haciendo lo que te haga feliz, te reditúe satisfacciones, abra nuevas puertas a la convivencia, y a eso se le llama crear comunidad. Sin una comunidad donde compartas intereses en común, el aislamiento te puede meter en cautiverio mental, social, intelectual, porque no te expresas debido a la falta de conexiones. Para un músico es importante el oído de los que escuchan, para un pintor los ojos de los videntes, para un corazón que arde con ganas de vivir es vital conectar con el fuego de otros que arden por eso que llamamos ansias de libertad. Una vez más concluyo al punto de los derechos asertivos propios de la especie humana: decir sí a la vida y no al suicidio intelectual o social, sí a la libre expresión, sí al amor propio y no al engañoso eslogan de vivir para servir a otros anulándote como digno de servirte a ti mismo. No es malo retroceder; si las reversas no fueran buenas en la vida los retornos en las vías de comunicación fueran un insulto a la inteligencia. Creo que sufrimos de mucho dolor en la conciencia moral, inducido por interpretaciones erróneas sobre que “ni para tomar vuelo mires para atrás”. Al contrario, para reconstruirte más sabio, más fuerte, necesitas ver hacia atrás para analizar, aprender, desaprender y reaprender. Eso es conquistar tus libertades al enfrentar y vencer los miedos que el dolor envolvió con un engañoso envoltorio de intimidación. Vuelve a creer en ti, vuelve a escucharte, alza tus ojos, sonríe para ti, cocina para ti, arréglate para ti y toma los tiempos a solas como una cita romántica contigo, y pon manteles largos de cuando en cuando para tener una cena íntima con el Espíritu Santo de Dios, donde puedas decirle bésame con los besos de tu boca y transforma mi dolor en fortaleza, mis temores en combustible para amar con más pasión mi propia vida.