Hemos visto que cuando veas al dolor como tu aliado, entonces aprenderás a escuchar lo que te quiere decir para poder entender las necesidades que te comunica, y resolverlas para mejora continua en salud física, psíquica, relacional y aun espiritual. ¿Por qué mejora continua? Porque como seres humanos tenemos dos inapelables atributos: todos somos falibles y también, en consecuencia, absolutamente perfectibles.
La falibilidad es la posibilidad de errar; es, además, un derecho asertivo. Todos tenemos que tomar decenas de decisiones cada día, arriesgándonos a equivocarnos o acertar, y si no acertamos no significa que ese error nos convierta en un error a nosotros, sino que se convierte en aprendizaje. Fallar es tan inherente a la humanidad como lo es la capacidad de aprender del error para capitalizar experiencias que nos permitan reinventarnos. En las diferentes etapas de nuestro desarrollo nos lleva al limite de renovarnos, o morir en el estancamiento o la frustración. Estancarse, acomodarse en zona de confort como trilladamente se dice, o rendirse a una expectativa de imposibilidades ante un sistema social devorador de sueños, asesino de ilusiones, silenciador de las voces de cambio que gritan desde lo mas profundo del ser. Protesta contra la nadedad, es decir, cuando parece que nada más interesa, nada más puede mejorar, nada más puede suceder que valga la pena, nada más se puede pelear con expectativas de ganar. Levántate y pelea, sigue dando batalla: el dolor te grita que hay libertades por conquistar.