EL DIOS DE AMOR Y SUS IMPOSIBLES QUE NOS DAN PROTECCION ILIMITADA
Dios no miente. Por lo tanto, cuando dice que de tal manera te amó, que entregó a su hijo unigénito por tu rescate, necesitas creer por fe y aceptar, aunque la razón no pueda digerirlo por tantas veces que personas importantes o circunstancias fuera de control te gritaron lo contrario.
Te conviene creerle a Dios lo que dice de ti y lo que hizo por ti. Todos, en la adolescencia, atravesamos una crítica etapa donde nuestro sentido de identidad, pertenencia y propósito son fieramente atacados por todos lados y nos sentimos desadaptados, inadecuados, que no encajamos, o tan rechazados que perdemos la brújula del amor propio tratando de agradar a los demás debido al gran vacío de amor, protección y seguridad que dan lugar a lo que denominamos orfandad emocional.
Dios no abandona. Jesús también pasó por ese sentir de soledad al tomar nuestro lugar en la cruz. Recuerda que exclamó “Padre, si es posible pasa de mi esto”, y desde la cruz dijo “Padre, ¿por qué me has abandonado?” Por amarte más que a sí mismo, voluntariamente se convirtió en un sacrificio sustitutivo; renunció a ser el unigénito del padre para ser el primogénito. Entendamos la diferencia gramatical y todo lo que implica: al derramar su sangre como en una transfusión letal, vivificó a la humanidad que dormía el sueño de la muerte espiritual como consecuencia del pecado edénico, convirtiéndose del único con el gen de Dios en el primogénito, el primero de muchos hermanos.
Los imposibles de Dios que te dan la más grande, inquebrantable seguridad, son un candado en la economía de la eternidad que debes entender. Dios no miente ni abandona, así que puedes confiar en que cada promesa en la Palabra de Dios es tuya, porque Jesús es sí y amén a todas las promesas. Dios no olvida, todo lo que ha dicho lo hará y puedes estar completamente seguro de que sus tiempos y estrategias son lo mejor para ti. Aprende a esperar, asumiendo una cultura de agradecimiento anticipado a todas sus promesas que por la fe en Jesús son ciertas y verdaderas. Sus planes son de bien y no de mal, todo en la muerte cruel de Jesús parecía derrota, pero amaneció esa gloriosa mañana de resurrección, y junto con él resucitaron los que murieron creyendo que Dios redimiría a su pueblo, y Dios cumplió cada una de las profecías del mesías. Estás seguro en manos de la gracia, a salvo y totalmente protegido con la mayor póliza de gastos mayores en el universo: su amor firmado con sangre en la cruz.