1 – EL DOLOR ES INEVITABLE, PERO EL SUFRIMIENTO ES UNA ELECCIÓN
Todos alguna vez hemos perdido algo o a alguien, o quizá nos duele sentir que nos perdimos a nosotros mismos, porque dejamos de reír, de disfrutar la música, de alegrarnos en una reunión o entusiasmarnos con un viaje, los chistes que nos hacían carcajear dejaron de tener sentido y los placeres que a hurtadillas buscábamos como pellizcar un pan, morder el chocolate que íbamos a regalar o desenvolver algo antes de atrevernos a entregarlo por sentir que era poca cosa.
A mí me han pasado esas y muchas más cosas. Heraldos del duelo por pérdidas significativas físicas y morales, reales e imaginarias, parece broma pero es verdad, a veces solo fueron malas jugadas de la imaginación pero nunca perdimos a esas amistades o esas relaciones, solo nosotros las pausamos, nos alejamos, les pedimos respetaran nuestro espacio y con o sin palabras entendieron que no queríamos su compañía y se mantuvieron al margen; sin entender porque nos volvemos contradictorios cuando estamos en la montaña rusa del duelo.
La montaña rusa es el mejor ejemplo de lo que es un proceso de duelo, transitamos por vertiginosas caídas de ira, miedo o tristeza y de repente damos saltos de fe a la aparente negación o aceptación que asusta, ni nosotros entendemos qué pasa, una locura demencial parecida a la bipolaridad. Pero siempre hay una luz al final de ese túnel, una salida para tu dolor, un muro de contención para sostenerte y tú decides una sola cosa durante la travesía, sufrirlo solo o dejarte acompañar, porque hay un hecho innegable, el dolor es inevitable pero el sufrimiento es una elección.