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Decide enternecer tu corazón al amor (7)

Enternecer tu corazón (7)

Decide volverte como niño en inocencia y candidez, no portarte como niño en sus terribles dos que es muy diferente. Un niño en sus terribles dos tiene 3 palabras características: mío, mío y mío.

Se trata de la sencillez para disfrutar una mirada compasiva que te invita a descubrir la belleza del creador a pesar de que la creación no lo glorifique; la candidez que puede acariciar un rostro que sufre queriendo sanar con un besito ensalivado, una florecita deshidratada o una paleta chupada escurriendo saliva desde su boquita a la tuya, para animarte sin prejuicios y con la más pura intención de darte lo mejor que tiene.

Decide creer que tu vida tiene mucho aún por dar al sonreír, al saludar al vecino gruñón hasta sacarle una mirada sorpresa que corresponda al saludo, o dejar un recipiente con agua limpia cada mañana para los pajaritos en la cornisa de tu terraza o ventana de tu habitación. Por el placer de admirarlos y agradecer su existencia sonora que endulzan el oído cuando aún desde jaulas siguen prodigando su melodioso canto.

Así eres tú para la corte celestial que te admira cada que abres tus ojos en tu lecho, y respiras y sonríes al invisible diciendo: buenos días mundo. Eres celebrado, amado, y tienes un gran fan sentado en su trono con su mirada sobre ti, deleitando su corazón y alegrando su pupila 24/7. Déjate amar como un  niño por tu creador, mírate al espejo y dile a tu reflejo: Papi me cuida, todo va a estar bien.