Ego.
Seguramente has escuchado muchas veces decir críticas al ego inflado, y estoy totalmente de acuerdo. Todos los excesos son nocivos para la salud, pero eso no significa que prescindamos de tener un ego sano. El ego es como te amas y aceptas a ti mismo, para autorespeto, autoprotección y autoestima. Hay un ego sano, amor propio equilibrado no inflamado de positividad imaginaria irreal, ni desinflado por automenosprecio y falsa modestia. Egolatría es “yo soy mi propio dios, puedo solo no necesito a nadie”. Egoísmo: “todo mío, para mí y no comparto ni soy reciproco, sólo tomo y no doy”. Egocéntrico es quien quiere toda la atención, servicios, privilegios como el sol alrededor del cual gravita su universo, no cabe quien no se somete a su brillantez. Y el ego maníaco que es el que incontrolablemente toma escenarios, micrófonos y reflectores hacia si mismo para alabarse, presumirse, minimizando al resto de iguales. Recuerda: todos los extremos están lejos del punto de equilibrio.