Menú Cerrar

El dolor es inevitable y no es un problema, es un aliado

El dolor es inevitable y no es un problema, es un aliado

Aprenderemos a ver al dolor como un aliado, que nos comunica que necesitamos prestar atención a alguno de nuestros roles en conflicto. Por ello las máximas en psicología de que “nuestro cuerpo grita lo que nuestra boca calla”, y “lo que no lloran tus ojos con lágrimas, tus vísceras con sangre lo llorarán”, es decir, somatizamos el dolor del alma cuando no nos permitimos enfrentar una emoción desagradable. Alegría y amor son celebradas, pero tristeza e ira son muy bloqueadas y descalificadas.

Necesitamos desaprender a autoreprimirnos la vivencia de las emociones desagradables. Llamaremos a esto “Abrazar la infelicidad”. No más darle la espalda al dolor: evadir y negar son mecanismos de defensa que no nos dejan madurar nuestras capacidades de adaptabilidad social, relacional y afectiva.

Medita este principio: “lo que resistes, persiste”. Permíteme demostrártelo: a partir de este momento, por 3 segundos NO pienses en un elefante rosa bailarín. No lo pienses ni imagines, rosa, grande y orejón, con un tutú y de puntitas haciendo ballet. La verdad es que al pedirte que no lo pienses te induzco a crear la imagen, ¿cierto? De esta misma manera funciona abrazar la infelicidad: si te duele algo no lo niegues; si algo con alguien te enoja o asusta no evites  hablarlo, porque es un indicador de que necesitas atención para remediar algo.

El dolor es tu aliado para mejorar tu calidad de vida en todos tus roles; debemos aprender a escucharlo y no buscar analgésicos inhibidores psíquicos que sólo encubran el malestar, postergando atenderlo de raíz. Aprende el peligro de anular, y trabaja tratar el dolor con un mínimo indispensable saludable, porque nos indica que puedes mejorar en alguna área de tu vida.

El miedo es un aliado; pierde el miedo a enfrentarlo y aprende a llevarlo al mínimo indispensable saludable que te permita tomar las decisión adecuadas y sabias para que, espontáneamente, pueda retirarse cuando te hallas reinventado más fuerte y líder.