2 – EL DOLOR ES INEVITABLE, AISLARSE ES UNA MALA DECISIÓN
El simple hecho de existir nos adjudica la condición de humanos vulnerables, limitados, falibles, pero absolutamente perfectibles, no hay excusas para quedarnos estancados en un bache de dolor, podemos pisar una caca de perro en la calle, pero no por eso haremos del zapato embarrado un centro de mesa aromatizante del hogar. Me gustaría que conjuguemos el verbo sufrir: yo sufro, tú sufres, él, ella, ustedes, nosotros sufrimos, ¿cuál es el común denominador de la existencia en la tierra? ¡Hay sufrimiento!, el dolor es inevitable, sufrirlo en soledad es una elección. Cuando decides poner en el centro de tu mesa de dialogo el zapato pestilente, apartarás a la gente; no todos tenemos la misma capacidad de tolerancia o adaptabilidad a la hediondez del desecho fecal canino, mucha gente se va ante el aferrado gusto del doliente por victimizarse o re traumatizarse con culpas y remordimientos o aún peor con resentimientos absurdos. Perdón si suena cruel pero, quiero pedirte que seas manso para leer y sabio para aprender; lo que no depende de ti definitivamente no lo puedes cambiar y no vale la pena engancharse, desgastarse, estacionarse en ello y mucho menos arrastrarlo a cada nuevo día bajo la tentadora máscara de la victimización. No te castigues aislándote, alejando a la gente con esa fetidez de una conversación que siempre gira en torno al yo-yo sufriente. No eres el único que sufre, mira a tu alrededor, cada uno vive su duelo de diferente manera, algunos se aíslan en el trabajo, otros en el estudio, en el deporte que parece muy loable, pero es un falso refugio, otros en el activismo bajo la capa de hombre invisible: están, pero no están. Miradas ausentes, poco contacto visual, caricias que son roses de moribundo emocional. Apenas si se interesan por sobrevivir a su dolor y todo y todos los demás se les volvieron invisibles. Por favor reacciona, conéctate, vibra otra vez, estás vivo y te necesitamos, decide ocuparte de ti y sanarás.