Qué hizo Dios por ti vs. Qué estás haciendo tú por ti
¿Qué te parece la idea de que te cobren dos veces una factura de un auto que ya está liquidado?, ¿lo pagarías sin renegar? Estoy segura que apelarías ante Profeco, tribunales o prensa abierta que te quieren cobrar dos veces, pues en el cielo hay una sentencia de vida, libertad, sanidad, paz y victoria sobre ti. ¿Por qué no la defenderías?
Hay un principio al estudiar la Biblia que se llama “la primera mención”, que invita a valorar todo el contexto de quién, dónde, cuándo, por qué y a quién se le reveló por primera vez algo sobre el carácter o las promesas de Dios, los primeros registros neurológicos de algo impactante que dejo huellas en el cerebro y marcaron una tendencia, hicieron un programa de respuesta condicionada o algo fuerte. Lo primero que fue dicho por una madre al saberse embarazada marcará con aceptación o rechazo al bebe, así que en la conciencia milenaria del ser humano tenemos un registro de las palabras del creador diciendo al ver su obra: “Y DIJO DIOS QUE ERA BUENO EN GRAN MANERA”.
Así que, por encima de los dichos humanos no sabios, no amorosos, la primera mención sobre ti desde antes de nacer fue aceptación, elogios, admiración, celebración, reconocimiento, propósitos gloriosos. ¿Por qué quedarse estacionado en lo que hubiéramos querido diferente de nuestros padres terrenales si el Padre celestial, desde antes de la fundación del mundo, te amó, te anheló, te deseó, te concibió en sus sueños, creyendo en ti?
Haz algo por ti y desaprende por favor todo lo negativo, tóxico, grotesco de tus orígenes en la tierra, porque eres más que carne y sangre: eres un espíritu que Dios quiere llenar de vida eterna para caminar contigo por siempre y siempre; regálate autorescate emocional, comienza a enumerar todo lo que Dios ha hecho por ti y ha dicho sobre ti y créelo, celébralo, cántalo, vívelo, poséelo, agradécelo y herédalo.