Celebra tus levantadas, no te enfoques en las caídas
Recuerdo chicos deportistas orgullosos de sus cicatrices. Cada veterano de guerra tiene tantas historias increíbles de cada herida sanada que dejó una imperfección en la piel. Has hablado con abuelitos que se ponen históricos y cautivan con sus recuerdos de la revolución y portan con orgullos las marcas de la vida que los hizo héroes de sus propias batallas. Caerse no es malo; a veces decimos “me baje a escupir” o “me agaché a saludar a las hormigas” como manera amigable de ver los tropiezos. Necesitamos aprender a reírnos de nosotros en el buen sentido; no masoquistas que disfrutan el dolor, pero no tiranizarlo. El dolor no es malo, estar abajo no es malo; sólo significa que estamos tomando vuelito para un nuevo salto. Así que cuando tu mente traiga a memoria caídas vergonzosas, analiza las peores consecuencias que pudieron pasar y agradece que puedes contarlo y advertir a otros que no es buena idea caminar sin mirar al frente, cruzar avenidas sin voltear a todos los lados, querer ganarle a un toro en correr y trepar una barda o cualquier que haya sido la loca aventura con la que te pusiste a ver las estrellas desde el suelo.