Resurgir
Una vez que resurges de la crisis fructifica, transformando tu mente, para verte con los ojos de tu creador. Ya no puedes vivir en victimización, ya no te quedas igual ante las adversidades porque ya probaste la fidelidad de Dios y sabes que sigue sentado en su trono, aunque no responda y el silencio sea aturdidor; puedes confiar que cumplirá sus promesas de cuidado especial en tu vida, entonces la única opción es fructificar echando mano de la fe, anclándote a las experiencias de éxito porque no todo ha sido malo, no todo ha sido una pérdida. Es realidad que su bondad triunfa sobre la maldad, y puedes avanzar en reconstruir tu confianza, tu autoestima desde una nueva plataforma: SU AMOR. Eres lo que Dios dice de ti, vales el precio que él pago por ti, puedes hablar de lo que ha hecho en tu vida y convertir las heridas en cicatrices que gritan que has vencido otra vez, porque tu Dios nunca abandona, no falla, no olvida y no miente.