2 – Deja el papel secundario y retoma el protagonismo de tu vida.
La mente es llamada en diversos escenarios intelectuales como: la gran maestra, pero también la loca de la casa, ¿qué contraste no? Tenemos un binomio poderoso y peligroso en la asociación cerebro y mente, ya que no son lo mismo, el lenguaje del cerebro es la palabra, así que aplica perfectamente la frase de los juzgados “todo lo que hables será usado en tu contra” tu cerebro toma todo literal y cuando reiteradamente declaras como te ves y te sientes, oprimes el botón detonante para que se cumplan tus dichos como si fuera el genio de la lámpara, tus palabras son órdenes para tu cerebro, entonces liberará las hormonas y sustancias necesaria para que tu cuerpo reaccione en cumplimiento de tus dichos, lo llamamos somatización.
Por ello cuando algo te asusta en extremo, los riñones son impactados, los esfínteres se relajan liberando orina o eses fecales; cuando te decepcionas y sientes tristeza profunda los bronquios se cierran para que mueras lentamente, asma y bronquitis tiene un común denominador, broncas o conflictos que sientes que te superan y a falta de sentirte sin capacidad de adaptación y sin mecanismos de afrontamiento efectivos, el cerebro orquesta la fuga letal. El conocimiento es poder, por favor toma el control de tu boca, filtra tus pensamientos, se astuto y muy intencional en tu narrativa diaria. Habla con fe en ti.
Si te asusta algo, evoca los milagros de Dios en las vidas de tantos héroes de la Fe y decide mirar para abajo tus problemas porque sabes que sabes que tu Dios es más grande, fuerte y poderoso; así como les dio victoria a otros lo hará contigo también. Para ser actor protagónico necesitas aferrarte a tus creencias, posicionarte en tus convicciones de fe, que le dicen a tus desafiantes momentos, que Dios y tú son mayoría y no tienes nada que temer, porque nada toma por sorpresa a Dios, él no conoce derrotas y es tu fuente de poder inagotable.